Hace pocos días, fuimos a visitar el Museo Reina Sofía en Atocha, Madrid, para visualizar la exposición de la artista Sara Ramo. La exposición constaba de dos habitaciones.
En la primera de ellas, podía apreciarse una escultura cubierta con una tela de color negro, cuya forma es indefinida. Podría ser la raíz de un imaginario árbol gigantesco o perfectamente puede entenderse como cualquier otra cosa, eso depende un poco del espectador. He aquí, una imagen tomada por mi mismo de la escultura.
En la segunda sala, sin embargo, encontramos que se trata de una sala oscura, con una pantalla en medio, altavoces a los laterales y asientos para disfrutar del espectáculo, un espectáculo un tanto surrealista, extraño e incluso, a veces incómodo. Esta segunda habitación juega con el ojo y el oído, pero sobre todo con este segundo sentido. En la pantalla aparecen elementos que no tienen nada que ver con los sonidos que se les asocian durante el vídeo. En este último se puede apreciar una habitación de color negro, donde van apareciendo y desapareciendo diferentes elementos, a los cuales, se le atribuyen diferentes sonidos. Como último dato a añadir, de vez en cuando entre transiciones de varios de estos elementos, desciende y asciende lo que parece ser una especie de telón, hecho con trozos de distintas telas. A continuación, procedo a mostrar dos vídeos realizados por mi desde aquella sala que muestra a la perfección lo contado en este texto.

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